martes, 5 de julio de 2016

Una practicante nos cuenta su experiencia.

Curiosidad, búsqueda de un entrenamiento físico más entretenido que una clase de gimnasia, complementar sus conocimientos en el área del arte escénico. Tan variado como el horizonte de expectativa que surgen: ser acróbatas profesionales el día de mañana, trabajar en un circo, simplemente plasmar un hobby, ocupar su tiempo en algo creativo… Pero el factor al momento de iniciarse es común en todos: desconcierto con un toque de miedo.
Por eso entrevistamos a Guadalupe Ojeda de 20 años que es de Berazategui (partido de Buenos Aires) y nos contó que estudia Artes Visuales en Bellas Artes de Quilmes. Actualmente como no trabaja entrena lunes, martes y jueves  hockey a la noche, los sábados juega partidos y los miércoles y viernes hace circo, más precisamente tela y acrobacia.

Acerca de preguntas sobre como llego a la práctica (que fue porque asistió a circos de pequeña con su familia y por eso hoy en día la apoyan). Si tuvo lesiones, golpes y demás entrenando en este ámbito nos dijo que nunca se lesiono (si en hockey) pero que al hacer estas actuaciones siente peligro por miedo a lastimarse aunque para eso entrenan mucho pero el miedo es imborrable  por si algún truco falla.
El carácter que le da ella al deporte es en el sentido amplio de la palabra “transmitir”. Allí entramos en un terreno  en donde ella se expresa y comunica a través de su cuerpo aunque no utiliza el habla, utiliza otro lenguaje (visual para el público podría ser por  sus movimientos) en donde su cuerpo como centro de la escena es un conjunto de expresiones y que a partir de su creatividad se mete en el imaginario del espectador que lo recibe e interpreta. No es solo un “pedazo de carne” tiene otros objetivos. Teniendo en cuenta el carácter que se refleja en esta práctica al observarse .Así lo reafirma frente a la pregunta de qué significa el circo hoy en día y lo define como otro mundo, que transmite sensaciones hermosas tanto para chiquitos como para grande. “Porque uno cuando es chico va a ver circo a las carpas y ya se relaciona pero al practicarlo es otra sensación mucho más hermosa, el poder alegrar a las personas y que termine siendo un espectáculo.
Por otra parte, no tiene ningún competidor directo porque su caso se basa en prepararse para muestras a mitad a fin de año donde asiste (Centro de producción cultural amaicha) y también hay Varietés a la gorra: las cuales se tratan de buscar una temática y en base a eso armar números (ella ya lleva cinco en carácter de participante. Y la presión que tiene es porque si lo realiza mal se puede lastimar  y además tapar el gran desafío de transmitir a través de su acción y que la gente se lleve eso.

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